Lilia Boscán de Lombardi fue y es un símbolo significativo de la zulianidad sin ser zuliana, pero amó profundamente a Maracaibo, tanto que logró reconstruir las bases del Teatro Baralt de Maracaibo con pasión y empeño, convirtiendo el espacio en un referente para la cultura en todas sus vertientes.
Es así como la profesora y poeta trujillana logró alcanzar una bella y aguda voz poética, tomando como referencias los elementos de la naturaleza que la rodeaban y su amor entrañable por su familia, principalmente por su abuelo, a quien dedicó parte de su poesía. Profundizar en ella es ver que el amor que vivía en ella era genuino, tanto que lograba romper con las páginas blancas, derramando versos sin detenerse. Lilia Boscán de Lombardi debe recordarse como una maestra de la palabra, y aunque en vida no fue muy reconocida, después de su muerte nos ha dejado un legado perfectamente magistral y breve, el cual debemos preservar y difundir, porque al no tener en su momento la visibilidad necesaria, no significa que su obra deba pasarse por alto. Todo lo contrario, su poesía reúne todos los elementos para enriquecernos con signos claros que nos llevan al origen.
Es por eso que, desde la editorial J. Bernavil, hemos decidido compartir algunos de sus textos con el consentimiento de su familia, los Lombardi, a quienes hemos convertido en parte de nuestra familia por el calor humano que nos han transmitido y el respaldo a través de los años. Porque, de alguna manera, tanto Ángel Lombardi como su hijo Jesús Lombardi intentan apoyar la causa de la difusión de la obra de Lilia como un remanente de amor que les abrigará por siempre y les guiará al éxito en todos sus caminos.
20 poemas de Lilia Boscán de Lombardi en J. Bernavil
El viento viene de muy lejos,
más allá de la distancia de los días,
sopla como una emanación
de la quimera soñada cada instante.
viene con la fragancia
de flores otoñales,
viene triste
como un fantasma solitario.
Es el viento de
la vida
en el ocaso del tiempo.
…
Con dos monedas de plata,
Sobre los ojos dormidos,
¿sabrá el barquero llevarme?
¿no se lanzará al agua
y el barco sin marinero
navegará a la deriva?
…
Cuando todo se acabe
¿seré una estrella de mar
o una gaviota cansada
que viene del vendaval?
…
Si pudiera liberarme
de los hilos diminutos
que me oprimen,
si pudiera liberarme
de los árboles del bosque
que me cierran la salida.
Confundida,
con la vida apretada
en las dos manos,
ansío la paz del agua
en la laguna.
…
Pienso en tu dolor humano,
en tu abandono en la cruz.
Te imagino en tu morada,
en tu casa de cristal.
Allá te preguntaré
Cómo es la eternidad?
…
Se oscurece el día,
Nubes grises amenazan,
las palabras arrecian,
se desata la tormenta,
se abren las puertas
del abismo.
Penetro en él
como un ave solitaria.
Allí me quedo
sin luz,
sin esperanza.
Allí me quedo
buscando a Dios
en la penumbra.
…
Tanta tristeza
en un solo corazón
que no conoce a nadie,
tanto dolor
que se arrastra día tras día,
tanta esperanza
que huye
como las sombras
en la proximidad
de un nuevo día.
…
En caminos inciertos
las almas caminan solas,
van buscando sus amores
en las huellas del pasado.
…
Hilvana la duda su tejido
que envuelve mi vida y mi destino,
ojos ciegos que el alma no ilumina,
confusa mezcla de los pensamientos,
oscura turbulencia,
búsqueda interminable,
en la caverna de los sueños.
…
¿Por qué las sombras me siguen?
¿Por qué las redes me atrapan?
¿Por qué tus ojos marinos
no me salvan del pesar?
Vivir sin sabor a tierra
Vivir con sabor a mar.
…
Si se mirara mi alma
en el espejo del agua,
será sombra de mi cuerpo?
será oscura mariposa?
será una errante gaviota?
será llama o pensamiento?
será palabra o silencio?
…
Devuelve mi imagen
el espejo roto,
me hundo en el fondo,
me busco detrás
del rostro encendido.
Converso.
Interrogo.
No hay respuestas claras,
me acosan las horas,
la intranquilidad.
Asumo quién soy,
o asumo quién fui?
Las trampas del tiempo
Todo lo avasallan,
frágil vestidura
cuando el día se va.
…
Nadie conoce el porqué
de la finitud humana,
nadie conoce el camino
ni donde todo termina.
Ciega en la noche oscura
¿quién orientará mis pasos?
¿dónde estará la mano
que me evite la caída?
¿habrá una luz que me guíe
hasta el destino final?
¿estará sonriendo Dios
dándome la bienvenida?
…
Se deslizan los sueños
por los largos corredores,
refugio de piedras blancas
en lo más alto del monte,
morada del viento,
nido de las aves,
plumas de sol
en la ventana…
…
Cuando se asoma el alba
siento el vuelo de las sombras
que desdichadas se escapan
sin dejar ninguna huella.
Vendrán al llegar la noche,
a recorrer los caminos,
a encender los farolitos
que iluminan los jardines.
La noche penetra lenta
en cada espacio del bosque,
todo es silencio,
todo es penumbra,
una estrella como un cirio
en el cielo suspendida
es un broche de oro
en el pecho de la noche.
…
Un solo cuerpo
para entregar a la muerte
un solo verso
para vencer al olvido.
…
Hoy la noche está radiante
los pájaros no se duermen
contemplando las estrellas.
Caravanas de camellos
Transitan en la memoria,
la luz se hunde en la arena,
solamente se escuchan
los sonidos del silencio.
…
Una noche me dijiste
“tienes tristes los ojos”,
son como dos soles muertos,
son como dos pozos secos.
Acariciaste mi rostro
y tocaste la tristeza.
…
Avanzo a tientas
sin un fin determinado,
vivo ansiosa
esperando cielos
que un día me prometiste,
no hay muchos sueños
que guarde en la memoria,
vivo el día
sin saber cuándo se acabe.
…
Los amigos me preguntan
¿por qué escribo versos tristes
con las palabras heridas?
Dos alforjas siempre llevo,
una está llena de gozo,
la otra tiene el sentimiento
de los dolores pasados.
Redacción editorial

