“Poética del cuerpo, mitos de un silencio” Exposición de Maigualida Espinoza – Por Laura Antillano

La obra de la artista Maigualida  Espinoza Cotty  reunida para esta exposición, pone de manifiesto tópicos de trascendencia simbólica, que navegan subterráneamente, por las canteras del pensamiento analítico  y  filosófico, en su vertiente de perspectiva psicoanalítica, y otros caminos  contemporáneos, más conectados con la expresión artística  de las artes de lo visual.

Ante la mirada del espectador se despliegan las imágenes de cuerpos femeninos, en su individualidad o en afán de entes reunidos, acaso fraternalmente, con miradas de clara profundidad; serenas, melancólicas, y en el proceso de seguir sus actitudes, nos encontramos con la mutilación corporal, encaminada hacia una noción  de normalidad cotidiana.

Los ojos que miran de estas mujeres, nos muestran  el  reconocimiento de una hermandad particular. Serenas, comedidas, ellas observan a sus espectadores con alguna tristeza.

En la medida en que avanzamos esa serenidad se despliega y reconocemos un cierto heroísmo en su actitud, antes de focalizarnos en el área que nos participa de la  mutilación de alguna parte de sus cuerpos.

El acompañamiento  con animales, (colibrí, caballito de mar, peces) que señalan movimiento, contrastan en otros casos, con la rigidez de la figura humana, sentada o, solo mostrada muy parcialmente.

El entorno, sus paisajes de ubicación  construidos con elementos originarios de diversos contextos  y colocados en combinaciones  particulares por su mixtura, parecen romper con las circunstancias de una fecha histórica, o un acuerdo estético ya pre-existente.

Rostros femeninos entristecidos, miradas lejanas, acaso nostálgicas, cuerpos desnudos y ojos distantes en actitud, señalan una melancolía misteriosa infranqueable.

El cuerpo femenino se rodea de elementos, muchos de los cuales forman parte de una tradición decorativa conocida, con vínculos simbólicos referidos consuetudinariamente a la mujer, como: la luna, flores, corazones, inclusive  pequeños fetos en el interior de la cavidad materna. Pero la artista  cambia el escenario de unos a otros contextos, y con ello abre puertas  nuevas a la contemplación de la ruptura  y yuxtaposición de paisajes codificados con ubicaciones libres.

El imaginario de la artista recorre un mundo de relaciones  de orden histórico, icónico, con raíces  ancestrales.

Podríamos hablar de la presencia de la Sombra, con su cadena de claves psicoanalíticas. Y del mismo modo las imágenes creadas por la artista caminan sobre una larga historia del imaginario manejado por la pintura figurativa, anclada en  fondos seudo-urbanos de la más novedosa abstracción.

Estos rostros femeninos nos transmiten una visión paradójica. Estos seres  en posición de descanso, y fraternas en actitud, traducen una actitud misteriosa que encubre acaso un sufrimiento legítimo, que sin embargo, forma parte, de un estar sereno, en su propia compostura.

Las mujeres presentes en las obras de la artista, se perciben en un estado de espera, rodeándose de elementos que desechan la posible definición de un tiempo y un espacio determinados.

Las culturas híbridas nos llevan a imaginar un mundo urbano sin fronteras, donde, sin embargo, lo estable son estos cuerpos femeninos de misteriosa apariencia, y acaso con un modo acorazado de ocultar sus sentimientos.

Algunas de sus obras en fotos

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