Mi nombre es Yorglenis Michelle, tengo 23 años y catalizar a través del arte es mi mantra. Soy cantante, actriz de teatro en formación y desde temprana edad me apasiona escribir, actualmente me dedico a escribir poemas, cuentos, canciones y obras de teatro.
En mayo de 2021 obtuve una beca completa durante un año en cursos y talleres de escritura en la oferta de la Academia Bernavil de la Literatura Hispánica ACAHISVIL por mayoría de votos, realicé el taller de redacción y estilo creativo para escritores primerizos y el taller de cómo hacer dinero haciendo poesía.
Poemas de Yormichi
“Le soy común”
I
Le soy común a la sal, al dolor en sí mismo,
Al peso de la existencia en círculo,
A la mirada que juzga, a la envidia homóloga,
A la palabra que azota hasta el cansancio,
Que asfixia hasta el suplicio.
II
Le soy común a la disonancia,
Al encierro elegido, el miedo a ser libre,
Le soy común al mal hábito,
A la compulsión catastrófica,
A los placeres superfluos,
A la búsqueda del grito agudo que no llega.
III
Le soy común a la incongruencia, a la insensatez,
A la desfachatez de los primeros años,
Primeros años que extiendo indefinidamente
Como si fuera eternamente joven,
Pero estoy envejeciendo, apenas tengo veintitantos,
Me duele la vida, me pesa la muerte.
“A medio vivir o a media muerte”
I
Sexo, animales en agonía, casas vacías, bebés en brazos,
Aparezco a medio ritual reclamando algo que no es mío,
Sintiéndolo propio, jurando venganza.
Se repite la tortuga a medio vivir o a media muerte,
Se arrastra y me parezco a ella,
Se aferra y no soy como ella.
II
La casa se inunda, la veo desde arriba,
No me alcanza los pies, inconsciente me aferro a la vida,
Llegan nuevas olas de noche, rompen los vidrios,
La que sabe toma varias formas,
La que soy al despertar intenta recordarla,
No la entiendo, no me entiendo,
El significado todavía no lo encuentro,
Se repite la tortuga a medio vivir o a media muerte,
Se arrastra y me parezco a ella
Se aferra y no soy como ella.
“Cada tanto”
I
Cada tanto me hundo por voluntad propia,
No quiero que nadie me encuentre,
No quiero que nadie me salve.
Cada tanto me hundo sabiendo que no sé nadar,
Cada tanto pienso que nunca voy a sanar.
II
Odio sentirme tan sola aunque tenga compañía,
Alejarme de los que me quieren, dudar que sea recíproco,
Vivir inmersa en la persecución, sentirme siempre observada,
Pensar que lo mejor será sumergirme en la nada.
III
¿Por qué me faltan tantas piezas?
¿Dónde quedó aquella niña risueña?
No le hago honor a su alma aventurera.
Temo ser solo un vestigio de lo que pude haber sido,
Temo morir un día y lamentar no haber vivido.
Redacción editorial

