Poemas de la poeta caraqueña María Gabriela Rojas Salcedo

María Gabriela Rojas Salcedo nace en Caracas, Venezuela, el 8 de marzo de 1965. Es Abogada egresada de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, con posterior Especialidad en Derecho Mercantil (UCAB), y luego Maestría en Dirección de Empresas Constructoras e Inmobiliarias (UCAB -Universidad Politécnica de Madrid). Paralelamente al que ha sido su permanente desempeño profesional, en el año 2014 comienza a escribir poesía. Utiliza estructuras de verso libre, romance y décimas, principalmente. Ha participado en concursos literarios, uno de ellos: “Cuatros Décimas para la Virgen del Valle” (Diario Sol de Margarita) – Grupo Literario Mono Nimio, obteniendo siempre destacados resultados. En el año 2022 publica su primer poemario, titulado “Mujer de Albas”, gozando éste de manifiesta apreciación, a satisfacción de antiguos y ganados lectores. Se autodefine como una poeta del sentimiento, del amor sublime en todos sus matices; de la fuerza de la vida. Mantiene creación y desarrollo constante de su trabajo poético, e interacción en redes sociales y espacios culturales.

ALLÍ DONDE SE TOCAN, TU SILENCIO Y EL MÍO

Allí donde se tocan tu silencio y el mío

besándose el encuentro, sintiendo mil palabras,

todo se hace posible y se vuelve presente.

Y todo se comprende… Ya no hay duda de nada.

Es solo en el silencio que tu cuerpo me cubre

y cercano tu aroma se hace orquesta en mi alma.

Mi suspiro es el premio que emociona a tu instinto

y truenos se hacen dueños de nuestra dulce estancia.

Gritando de deseo, tu silencio y el mío,

se encuentran cada noche, se acarician y embriagan.

Y así pasan las horas hasta que el sol les pide

regresen a la arena, donde todo descansa.

Y sí, somos silencio, la pasión que pervive

en labios que bendicen los besos que se escapan.

Mas seguiremos siendo latido incontenible.

Estruendo a mudas voces… de seres se aman.

A TI, POESÍA

Hoy no me tengo.

Así que, por favor,

deja que te encuentre.

No es suficiente el aire

ni el camino.

Tampoco la banal estrofa.

No me libera el discurso que duerme

en frases repetidas.

Ni el predicado simple

agotado en su esfuerzo.

No, nada me traduce.

Pero nadie lo sabe.

Nadie se entera.

Todos creen,

que estoy en silencio.

Afortunadamente,

no es difícil hallarte.

Hallarme.

Te he visto muchas veces

jugando con la espuma

de mis hojas en blanco.

¡Porque allí también vivo!

Mientras irrumpe el mar.

Mientras pasas por mí.

¡PA’QUERERSE NO HAY DESPUÉS!

Cuando quisiste querer,

cuando querer se podía,

quererse y poder corrían.

¡Pa´quererse no hay después!

Y ahora que quiero querer,

pero queriendo no puedo,

como que mejor, no quiero.

¡No siempre es querer, poder!

Tan querido mi querer.

Qué bonito se sentía.

Sin tenerte me tenías.

¡Y te tuve sin querer!

Entonces, ¿cómo perder,

si por querer he podido,

y has sido tú tan querido,

y yo querida también?

Mi cariño y tu querer

¡se fueron al campo un día!

y lograron su porfía:

¡quererse a más no poder!

LEGADO

Quedó el espacio.

Quedó el vacío.

Una ausencia sin silencio.

Quedó la lejanía

sin camino.

Su límite incongruente.

La lágrima que sabe que existes.

Un frío que es más frío.

Un calor que no quema.

Quedó

la vida con su juego

de azar y consecuencia.

La calma vulnerable.

Esta necia certeza.

El cielo que tocamos

no se nubla.

También nos quedó

 su reproche.

OTRA TARDE

Asiente, por favor,

dime que lo recuerdas.

Que sonríes y brillas

si vuelves a esa tarde.

La que detuvo el tiempo

y reprobó caminos

que no fuesen tus ojos,   

y no fuese abrazarme.     

Dime que sobra luz

de espalda al viento frío.

Cercana al corazón

seguro es encontrarla.

Que no hay puerta en el mundo

que aisle el paraíso

de sentir nuestras pieles

cortejando sus ansias.

Dime que el tiempo es nada,

que somos un presente,

escondido de todos

mientras lustra sus alas.

Y que seguramente

-como en la vez primera-,

nos llegará otra tarde…

para al fin desplegarlas.

Redacción editorial

1 comentario en “Poemas de la poeta caraqueña María Gabriela Rojas Salcedo”

  1. La poesía de María Gabriel es intensa y muy apsionada, marcada a veces por la soledad y el amor, con una fuerte conexión con el existencialismo emocional, con la renovación y un juego brillante del lenguaje. Excelente!!!

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