Poemas del poeta zuliano Wuilfran José Duque Andara

Wuilfran José Duque Andara es un escritor cuya obra se caracteriza por la profunda interrelación entre memoria, conciencia crítica y ternura. En sus textos, estos elementos no se presentan de manera aislada, sino que se entrelazan como estrategias de resistencia simbólica frente a la realidad cotidiana y los recuerdos que modelan la existencia. Su escritura se mueve entre la reflexión íntima y el cuestionamiento social, mostrando cómo los afectos, las experiencias personales y la percepción del entorno pueden convertirse en instrumentos de comprensión y transformación. Cada texto se percibe como un espacio donde la memoria dialoga con el presente, la ternura se convierte en gesto de cuidado y humanidad, y la conciencia crítica se erige como un acto de resistencia silenciosa pero firme frente a las injusticias y a las imposiciones del tiempo y la historia. La obra de Duque Andara invita al lector a reconocer la complejidad de lo humano, donde lo afectivo y lo político coexisten y se sostienen mutuamente, dejando entrever un compromiso profundo con la ética del recuerdo y la sensibilidad frente al mundo que nos rodea. Su escritura también explora la experiencia estética como forma de conocimiento, donde cada verso funciona como un espacio de contemplación, cuestionamiento y registro de la subjetividad en diálogo con el entorno.

Café en la frontera del instante
Del Poemario Inédito en Construcción: Versos Sueltos y Poco Más

Ella se sienta donde el mundo respira lento,
con un vestido que conversa con la brisa
y una taza que guarda el eco de sus viajes.

Se sienta donde el día se vuelve suave,
las fresas sobre la mesa son testigos,
que guarda secretos de ciudades lejanas.

El croissant es un gesto de ternura cotidiana,
disfrutando de sus cálidos dedos como abrigo.

Ha cruzado fronteras con los ojos abiertos,
y en un pueblo remoto,
descubrió que la alegría cabe en una sonrisa sin artificios.

Ahora, cuando se detiene,
escucha su corazón como quien escucha el mar:
con respeto, con asombro, con silencio.

Lina, nombre de luz que escucha al corazón,
descubre en el silencio lo que la ciudad le había ocultado:
que la vida no se corre, se contempla.

Y yo, que la leo desde el sur,
sé que ese café no está en París,
sé que el viaje más largo es el que nos lleva hacia dentro.

Porque hay lugares que no están en los mapas,
pero florecen en el alma cuando alguien nos nombra,
en el umbral donde la palabra florece y el vínculo se vuelve siembra.

Camina entre jardines que trepan muros,
entre cafés que huelen a promesa juntos,
y candados que guardan secretos de otros.

Su mirada se posa en techos dorados de otoño,
en platos que parecen rituales,
en bancos que invitan a quedarse.

Lina, la Torre te observa desde lejos,
como si supiera que tú no vienes a conquistar,
sino a escuchar.

Lina no fotografiaste monumentos,
los convertiste en memoria.

Y en cada paso, la ciudad se vuelve más tuya, más íntima, más poema.

Declaración sin Rubrica
Del Poemario Inédito en construcción: Zemelman 2: Bitácora Poética de mi Memoricidio

No le escribo al silencio,
porque sé bien que no responde,

tampoco le escribo a un ciego,
pues no podrá leer mi declaración sin nombre.

Le escribo a la memoria,
que me recuerda que no se puede ceder un derecho,
mucho menos un deber;

porque ella sí tiene un archivo llamado historia,
una herida que sangra con el tiempo, y corre sin desdén.

La memoria, o la conciencia tal vez,
quizás las dos, sin rúbrica de ayer,
sin rúbrica de hoy, el caso es:

que no todos los archivos tienen nombre
y no todos los nombres tienen archivo.

Le escribo a los recuerdos,
no porque pesen por ser ellos,
sino por falta de justicia;

le escribo al tiempo, que me da y me quita la vida.

Escribo al pensamiento como posición ante lo real, diría mi epistemólogo.

La conciencia histórica no es recuerdo, es método,
y yo que lo sé, sino lo hago me ahogo,
porque el pensamiento no se delega,
y la historia no es pasado, sino posibilidad.

Si me leyera Zemelman,
me diría que el saber no se acumula, se transforma en verdad…

Horizontes de la Razón
Del Poemario Zemelman y YO, mis versos epistemes

Es imprescindible en esta hora
en la que el horizonte se llena de auroras matinales,
buscar y hallar el “cómo”.

El cómo de un mundo sin respuestas,
de un montón de sueños interminables,
y otros más que no se pueden concluir.

Las circunstancias de un mundo enredado por sus crisis a cuestas,
y sus problemas existenciales,
la Venezuela que se niega a morir,
la fuerza de mil guerreros sin sus manantiales.

Busco en los ecos del alma la respuesta al “cómo”,
y pierdo en mil intentos el sentido
de la lógica y de lo común de algún modo,
y quedan las locuras cuerdas del camino.

Caminos por recorrer en busca de verdades que no son,
que no son más que mis propias pretensiones,
de vivir como esperaba que fuera sin sanciones,
como esperaba que fuera sin este pisotón de años,
sin este enjambre de abejas que todo lo arrasan,
que no dejan nada, incluso la sangre,
y la historia, y la historia…
incluso la sangre sin euforias.

Cenizas del pensamiento: Fenomenología de una globalimbecilización
Del Poemario Inédito Cenizas: Bitácora Poética del Memoricidio

En lugar de pensar la imbecilización global como un mero síntoma cultural,
prefiero recordar que es un fenómeno vivido,
una experiencia corporal,
simbólica y emocional,
que atraviesa al sujeto en la posmodernidad.

Manifiesta, manifiesta está en la cotidianidad:
¿Cómo se siente estar atrapado en un mundo de signos vacíos?
¿Qué pasa con la vivencia del tiempo, del otro, del lenguaje?

Este desierto simbólico es la ruina,
la saturación estética de alguien rodeado de pantallas brillantes,
repitiendo eslóganes como quien reza,
mientras en su interior solo quedan brasas.

Son cenizas apagadas el “resto del sentido”,
cual repetición de un hueco mantra,
es la ausencia fuego de la lucidez epistémica,
y la destrucción del sentido común.

Esta imbecilización global es la dicotomía tensional,
entre pensar y repetir, entre ver y mirar,
entre decir y habitar el lenguaje.
O lo que queda de él.

Siento que somos una figura que carga un saco de palabras quemadas,
intentando construir con ellas una casa,
una casa que siempre se desmorona.

Anacrónico I
Del Poemario Inédito Anacrónicos

Anacrónicos mis versos dedicados a ti,
mis recuerdos solo guardan tus risas,
en mi tiempo que no es tu tiempo,
tus miradas y cada milímetro de ti;
cual lapso que es historia,
cargado de rocío,
de noches de luna, y pensamientos del camino.

Te busco, como quien busca en su archivo,
lo frágil de tus mocedades junto a tus risas;

anacrónica esta manía de pensarte,
sabiendo que tus andares
tienen vida propia.

¿Qué sería de Garcilaso de la Vega,
si viera tus ojos?

Me entendería,
manque le pese a la cobarde envidia;

Si él escribiera este verso y no yo,
sabría de mi eterna guerra,
del mar en el que me sumerjo en antojos,
entendería,
mis noches en desidia;
por tus besos,
por tus tiempos,
por mis ruegos,
de tener las mismas edades del amor…

6 comentarios en “Poemas del poeta zuliano Wuilfran José Duque Andara”

  1. Los poemas de Wuilfran definitivamente son letras que abrazan. Su ingenio y dedicación, el sentimiento y corazón que pone en todo lo que hace, es motivo de inspiración. Gracias noble caballero por compartir tu arte.

  2. Excelente escritor, escribe con el alma, que lleva al lector, a continuar leyendo, todos sus poema son hecho real, que le impirá desarrollar sus poemas.
    Sigue adelante.
    Wuifran
    Eres un maravilloso escritor

    1. Gracias! muchas gracias por sus comentarios y evaluaciones, es para mi una responsabilidad mayor: seguir alimentando el espiritú compartido en versos que les llenan e identifican. Muchas gracias!

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