Poemas de la poeta española Ainhoa Escarti

Ainhoa Escarti es una escritora nacida en Cádiz (España), apasionada por las palabras y sus múltiples formas de expresión. Su obra abarca la poesía, la narrativa y los relatos breves, explorando emociones como el amor, el desamor, la nostalgia y el miedo. Con un estilo personal y versátil, ha sabido crear historias que conectan con los lectores y transmitir sentimientos a través de la escritura. Su trayectoria refleja una constante búsqueda creativa y una profunda pasión por la literatura.

Suena un tambor 

Suena un tambor primigenio

que quiso ser oboe

y se quedó

en golpe firme.

Envidio a quien fui

con la furia de mis antepasados.

No me reconozco en esta alma yerma,

vacía de todo lo que me daba candor,

autenticidad,

en este día a día

que va difuminándose en el tiempo.

Vuelve a sonar el tambor.

Anuncia mi entierro definitivo.

Asumo con llanto

que es el funeral por quien fui.

Postigo mínimo

Entró por el postigo.

Mi amor pequeño

no tiene brazos fuertes

para entrar por una puerta grande,

pesada,

antigua.

Pero pese a todo,

pasó el umbral.

Entro más allá,

donde me espera no sé qué cosa

que moverá la tierra

bajo mis pies.

Hollín interior

En otro tiempo fui una de esas esclavas,

capaz de sonreír

con heridas en los pies

y mi faz de hollín.

En otro tiempo fui.

Habría lamido tus pasos,

las huellas que hubieras dejado

para que tomaras mi mano

y la agarraras con orgullo.

Tiempo que fue duradero,

y que tardó en irse.

Pensé que se lo llevarían las olas

pero el hollín estaba tan dentro de mí

que hicieron falta tormentas,

rayos que aún no cesan.

Pese a llevar mi cara limpia

y mis pies curados,

a veces, en ocasiones,

me siento tentada

de meter los dedos

y mancharme de hollín mis mejillas

ardientes.

Horadar sin pensar

Mi dedo índice de la diestra

se hace hueco en la carne famélica.

Podría decirse que quiere penetrar

de forma insidiosa.

Pacientemente persiste

y sigue

sigue.

Es agua en roca,

termita en árbol

que no sabe que si lo consigue

se hará daño.

Horadar sin pensar el miembro vital.

Mi cerebro dañado

no va a dejar de especular

de forma circular,

insistente,

impaciente,

resiliente

en su forma de hacerme agonizar.

El dedo

que no sabe que solo es dedo 

no se percata

de que su misión

no sirve de nada.

Carcoma deseada

Las ideas que proyectas

son enredadera que quema,

insectívora infame que me seduces,

me tragas

mientras me deshago en tu interior.

Eres mi carcoma

haciendo túneles,

agujereando la puerta

que pongo entre nos

y me salva,

nos salva

del fin del mundo que proyectamos

cuando nuestros huesos se perciben.

Debería irme,

salvarme,

mas recuerdo

que dejar de ser dentro de ti

era una buena manera de morir.

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